[BIO] SciFy Lullaby [Argentina]

SciFy Lullaby” fue creado en el verano de 2015 por Ramiro Larrain, Bruno de Vincenti y Jorge Castro, tres artistas argentinos que comparten escenarios de la música electrónica y visiones estéticas del arte sonoro latinoamericano.

Este proyecto nació de muchas noches de tocar juntos y compartir opiniones sobre la música electrónica. Su anclaje. Su performance. Su desarrollo de las melodías y de los ritmos son tan complejas pero naturales al mismo tiempo. Estos micro paisajes se desarrollan durante mucho tiempo, podríamos estar horas tocando juntos. Lo curioso de este grupo es que hacen la música que realmente le sale y le gusta… después de muchos años de tocar, de proyectos, de giras, de profesionalismo, en la música hemos logrado sintetizar algo que es simplemente lo que sucede cuando nos juntamos. Pasión, amistad y muchos años hacen que este proyecto salga homogéneo. Recuerdo que en nuestro primer show después de cuatro días de lluvia hubo algún eclipse y luego pudimos tocar. Eso fue como una gran apertura a empezar un proyecto y a reconocerlo.

SciFy Lullaby” es un proyecto global. Vivimos en diferentes ciudades y a veces pasamos meses invernales sin reunirnos, sin embargo, seguimos uno al otro estando en contacto escuchando nuestras músicas, mandando el material de un estudio a otro y trabajando permanentemente en un proyecto de creación colectiva que tiene que ver con micro estados de la música electrónica. Trabajando con diferentes equipos, sintetizadores modulares, cacharros analógicos y equipos digitales. Dependiendo mucho de lo que hagamos podemos tener la ductilidad de usar diferentes tipos de equipamiento. Desde una sesión acústica a una sesión digital o analógica, nuestro approaching a la música es tratar de generar esas ideas granulares que a veces se te escapan de las manos, pero pueden entrar en tus oídos.

SciFy Lullaby” confirma que también la música puede ser no solamente del planeta tierra sino de las estrellas y eso confirma la teoría de Deleuze y Guatari que ya habían señalado en “Mil mesetas” que la producción del arte electrónico no es patrimonio exclusivo de los hombres y también ahora podríamos señalar que tampoco es exclusivo del Planeta Tierra. Ya no hay antropomorfismo en el arte, pero tampoco geomorfismo sino cosmomorfismo.

Al giro Copernicano el evolucionismo, el psicoanálisis, se le podría sumar lo tecnológico. La apertura espacio sensorial que se provocó desde la conquista del Sputnik uno, hasta los descubrimientos de los planetas musicales del Voyager o el sonido de un insecto, hacen que “SciFy Lullaby” sea un arrullo del siglo 21.